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"CONSTRUYAMOS JUNTOS CON ESPERANZA"
Sus vidas
Padre Pedro Eduardo Dufau S.A.C.
El Padre Dufau nació en Mercedes el 13 de Octubre de 1908. Perdió a sus padres cuando era pequeño y fue criado por su abuela, que era francesa. Cuando murió la abuela, Pedro fue l colegio de San Patricio como pupilo. Allí encontró en el Padre Tomás O'Grady, de santa memoria, el amor y la comprensión de un padre.
La vocación de Pedro fue una vocación temprana. Ingresó en la Sociedad como Postulante en Mercedes. De allí pasó a Thurles, Irlanda, para el noviciado y el estudio de Filosofía. Profesó en 1929. Adquirió en ese tiempo el perfecto dominio del idioma inglés, y de las costumbres de Irlanda. Para el estudio de Teología fue enviado a Roma, a la Universidad Gregoriana. En Roma recibió la ordenación sacerdotal el 16 de Julio de 1933.
Trabajó en numerosas obras d la congregación en Mercedes, Rawson, San Antonio de Areco y Moreno, a pesar de haberse enfermado gravemente en 1935.
En 1937 la Sociedad recibió del Arzobispo de La Plata la difícil misión de comenzar una nueva parroquia en Cautelar, la de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Este esfuerzo palotino había estado a cargo de la comunidad de Mercedes, luego de la de Moreno y posteriormente de la de San Patricio de Belgrano, hasta que en 1940 el Padre Dufau fue nombrado Vicario de la incipiente parroquia. Construyó una casa parroquial y comenzó a residir allí. Se puede y se debe considerar como el fundador de esa parroquia. En pocos años levantó la iglesia sin prisa ni pausa y trazó las líneas de acción pastoral de la que es hoy una de las casas palotinas más activas del país.
En 1958 fue trasladado a la parroquia de San Patricio en Buenos Aires, donde participó plenamente del apostolado parroquial, además de cuidar, hasta su muerte, los asuntos legales de la Sociedad. Desde 1966 hasta 1973 fue rector y párroco de esa comunidad. Allí fundo la escuela parroquial, Instituto San Vicente Pallotti, adjunta a la parroquia. Durante su rectorado se construyó la nueva casa parroquial en la cual encontró su muerte en la terrible madrugada del 4 de Julio de 1976.
PADRE KEVIN 0'NEIL S.A.C.
El hombre del silencio
Pedro era un hombre esencialmente reflexivo, de pocas palabras, ciertas y precisas; callado por no hablar en vano, convertía su silencio en trabajo. Inteligente. Sabio no solo por lo aprendido académicamente, sino también por lo que la vida le había enseñado desde su primera edad con la muerte de sus padres. Era un hombre perseverante; sacerdotes compañeros afirman que toda misión que le era encomendada, con cualquier grado de dificultad, llegaba a concretarse por su espíritu tesonero.
Pedro era un sacerdote con el cual se podía aborda cualquier tema, desde el mas espiritual hasta el mas terrenal como el deporte, especialmente el fútbol, era ferviente hincha de Boca Juniors.
De característica física robusta, movimientos pausados y una letra inconfundible, prolijamente dibujada, que mostraba rasgos de su definida personalidad. Seguro y ordenado, se ocupaba de los temas legales de la Congregación, así como de la atención de la Secretaría Parroquial, especialmente de la confección de los libros. Cumplía funciones de ecónomo y de representante legal de la escuela parroquial. Degustaba mucho estar en la puerta de calle y hablar con la gente del barrio....Era de hacer bromas, gaucho y ameno. Muy sociable, se lo veía antes de celebrar misas, cuando el clima lo permitía, sentado en el pilar del jardín charlando con los feligreses y vecinos. Había cumplido dos períodos consecutivos como cura párroco antes de la llegada del Padre Nelly. Hay feligreses que evocan ese tiempo con nostalgia, recordando al dúo de los Pedros, ya que trabajó mucho tiempo acompañado por el Padre Pedro Davern.
Detrás de su fuerte personalidad y su gesto serio, se podía descubrir a un hombre con un especial sentido del humor. Fumador empedernido, cuando se disponía a leer los avisos necrológicos, decía, " a ver cuantos dejaron de fumar..." Le gustaba pergeñar todo tipo de bromas con las personas de confianza para luego poner cara de "yo no fui".
En la casa parroquial la comunidad lo apodaba "el Jefe", nunca un nombre estuvo tan bien colocado, ya que por instinto natural de alguna manera asumía el rol de "Jefe" de esa familia de sacerdotes y estudiantes.
Seriamente preocupado por la juventud, cuando la Liga de Madres fundó el Colegio Parroquial, se había hecho la idea de que vinieran al colegio los hijos de aquellas personas que trabajaban en el barrio, de aquellos que no tenían con quien dejar a sus hijos. En un momento en que hubo que decidir si seguir adelante o no con la escuela, tomó la responsabilidad de seguir adelante con la obra, siendo el sostén y respaldo de la misma. Su preocupación eran también los niños y adolescentes que deambulaban por la calle en esos momentos difíciles, entonces pensó en algún lugar donde pudieran estar, entretenerse y al tiempo aprender alguna actividad, judo, karate, guitarra, yoga, danza, canto. Con ese espíritu creó el gimnasio deportivo y cultural San Vicente Pallotti, que funcionaba en dependencias de la escuela parroquial en horas de la tarde. Con la buena aceptación del vecindario, llegó a tener una considerable cantidad de alumnos equiparada al alumnado del colegio, 300 alumnos.
Fiel devoto de Santa Teresita del Niño Jesús, alentó la creación del coro de niños que acompañaba la liturgia dominical de Misa de niños, bendiciendo esa misión al tiempo que invocaba a la Santa de su devoción como patrona del mismo, denominándolo "Coro Santa Teresita del Niño Jesús"
Solía cumplir con guardias voluntarias en el Servicio Sacerdotal de Urgencia, tarea anónima si las hay.
Sus cualidades se manifestaban en el ejercicio de su sagrado ministerio y muchas de sus buenas obras aún hoy, son conocidas sólo por Dios y por la persona que recibió sus beneficios de sacerdote y amigo.
ROLANDO SAVINO
La homilía que nunca se dijo
Entre el desorden reinante en su habitación, después del crimen, se encontró su última homilía para la mañana del 4 de Julio, pero en lugar de eso, fue llamado a participar de la Liturgia del Cielo.
Proféticamente el Padre Pedro Dufau nos dice:
"Si leemos atentamente el Antiguo Testamento, veremos como los mensajeros que Dios envió a su pueblo, muy pocas veces fueron escuchados, otras veces fueron expulsados o muertos. Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa. Y Jesús experimentó en carne propia la validez de ese refrán, ya que cuando tuvo la feliz idea de ir a Nazareth, donde había transcurrido prácticamente toda su vida, sólo encontró el recelo, la envidia de los suyos, y, tal como dice Lucas, por poco le quitan la vida. Si Dios permanentemente habla en la historia de los pueblos y de cada hombre, no es menos cierto es que todos sabemos encontrar la forma de no escucharlo.
Si el hombre no tuviera nada que cambiar, no harían falta los profetas. Pero, desde el momento en que el Profeta denuncia el pecado del hombre y de los pueblos, su tarea se torna difícil y antipática. Y un recurso siempre utilizado para no tener ni siquiera la oportunidad de escucharlos, es el de sacarlos del medio, encarcelándolos, matándolos.
A todos, a menudo, La Palabra de Dios nos resulta un poco antipática y contracorriente, porque es una Palabra dura, recta, intransigente. No cede ante el rico, no afloja ante el poderoso, no se atemoriza ante las dificultades."
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