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"CONSTRUYAMOS JUNTOS CON ESPERANZA"

Sus vidas

Padre Alfredo Leaden

Nació en Buenos Aires el 23 de Mayo de 1919. Sus padres, los esposos Patricio Leaden y Brígida Ussher, tuvieron ocho hijos, de los cuales dos serían sacerdotes: Alfredo y su hermano Guillermo, quien fuera Obispo Auxiliar de Buenos Aires. Del lado materno tenía dos tíos sacerdotes, el famoso Monseñor Santiago M. Ussher y el Padre Tomás Ussher, también tres tías religiosas de María Auxiliadora.

Como niño, Alfredo fue alumno del extinguido Colegio Clonmacnoise de San Antonio de Areco, dirigido por las Sisters of Mercy. A temprana edad mostró señales ciertas de una vocación al servicio de Dios. Aún niño ingresó en la Sociedad Palotina como postulante y fue uno de los alumnos fundadores de la Escuela Preparatoria Palotina, que el Padre Juan Santos Gaynor había fundado en Rawson en el año 1932.

Mas tarde, Alfredo fue a Thurles, Irlanda, donde hizo el noviciado, estudió filosofía e hizo su profesión como Palotino en 1937. Para el estudio de Teología, fue trasladado a Roma, pero cuando Italia entró en la 2° Guerra Mundial, se vio obligado a abandonar esa ciudad. Después de un peligroso viaje a través de Italia, Francia ocupada y España, llegó a Lisboa donde se embarcó para su patria.

Concluyó sus estudios en el Colegio Máximo de San Miguel de los Padres Jesuitas, donde también fue ordenado sacerdote por el Nuncio Apostólico el 19 de Diciembre de 1942, junto con su compañero y amigo el Padre Santiago Daly.

Como sacerdote trabajó en todas las casas de la Delegación Irlandesa de los Padres Palotinos, con excepción del Instituto Fahy. Los cargos fueron: rector de la comunidad de Mercedes de 1947 a 1953; párroco de Rawson de 1953 a 1958; párroco de San Patricio Buenos Aires, de 1958 a 1966; de Cautelar de 1966 a 1970. Maestro de novicios de 1970 a 1972 y delegado provincial desde esa fecha hasta su muerte.

Podríamos resumir sus cualidades en una sola palabra: "Amable". En el sentido propio de esa palabra, es decir, no solamente digno de amor, sino también fácil de amar, de querer, porque era un hombre de paz, de una gran paz interior, que se manifestaba en todas sus acciones. Sus modales tan suaves y tan sensible, por cuya razón sufría mucho. Eso no obstaba para que fuera muy sensato y de gran coraje cuando las circunstancias lo requerían.

Sus cualidades humanas y sacerdotales nos recordaban a las del Padre Tomás O'Grady, de santa memoria, quien dejó una marca indeleble en nuestra misión argentina. La muerte trágica y prematura del Padre Alfredo Leaden deja un vacío en nuestras filas, que no será llenado por mucho tiempo.

PADRE KEVIN 0'NEIL S.A.C.


En Alfredo Leaden prevalecían los dones sobrenaturales, tenía una forma particular de caminar, era como si se deslizara; escucharlo hablar era una dulzura que acariciaba el oído. Era una persona fácil de amar. Era un gran sacerdote, alguien que tenía detrás de sí algo más "...te daban ganas de estar con él...". Aparecía y decías que lindo, vino...te ponía bien, era de esas personas que te hace bien verlas, escucharlas, te daba consejos que te quedaban para toda la vida.

ROLANDO SAVINO, LITO MARI


Alfredo tenía una presencia con una paz casi sobrenatural, una paz que no era común, aquel que transmitía la paz de Dios, entrar al cuarto de Alfredo era como la experiencia psicológica de entrar al santuario, por ese orden, esa amabilidad, esa inocencia, el ir a confesarse con él era la experiencia de la calidez, de la facilidad; sus gestos y actitudes hablaban de una forma muy directa de la presencia de Dios...

Una cosa que admiro de Alfredo es esa capacidad de renovación. El quizás por su tradición familiar, por su formación preconciliar, por su ubicación eclesial, podría haberse cerrado a un montón de cosas, afirmado en lo que siempre pensó y sostuvo, y en su estilo. Sin embargo, era una persona que se dejaba renovar por los jóvenes, que supo también escuchar en los jóvenes la voz de Dios y por eso era una persona que leía libros de ese tiempo y leía política y economía. A mi me llamaba la atención que en la mesita de luz tuviera un libro de Eduardo Galeano, "Las venas abiertas de América Latina ", y si uno pensaba en ese libro y en la personalidad de Alfredo, eran dos cosas diferentes...Pero no tenía miedo de leer incluso lo diferente, de leer todo, de abrirse, tenía la capacidad de cambiar sus estructuras mentales, de cambiar su forma de pensamiento, cuando realmente descubría que esa forma de pensamiento nueva provenía de Dios y que estaba cargada del Evangelio. Era el hombre que respetaba las nuevas experiencias, que no quería ahogar la voz del Espíritu. So le permitió a pesar de que quizás muchas veces le costaba entenderlo, respetar una nueva forma de vida religiosa, de vida comunitaria, de ser postulante, de vivir el carisma. (...) Tuve una gracia muy grande...estuve toda una mañana hablando de Leaden con el Padre Ernesto Durán compañero de estudio de Alfredo. Se ordenaron el mismo día, uno en Santiago y el otro acá. Vinieron juntos desde Roma.

Cuando volvieron de Europa, Alfredo quiso hacerle un regalo a Ernesto, algo que en esa época no era muy común....Le regaló un casete de música irlandesa, pero Ernesto no lo aceptó, le dijo que no le iba a gustar. Alfredo, entonces, le quiso regalar su rosario, pero como era de color blanco tampoco lo aceptó. Finalmente le regaló un cenicero... Cuando murió Alfredo, Kevin le envió a Ernesto el rosario de Alfredo, que era precisamente el mismo que antes le había querido regalar. Ese rosario terminó en las manos de Ernesto después de la muerte de Alfredo.

PADRE RODOLFO CAPALOZZA S.A.C.